
Simenon
La atmósfera densa y acogedora del Liberty Bar adormece los sentidos del comisario Maigret, que se deja mecer por la voz cansada de la «Gorda» Jaja y la visión de los pechos de Sylvie; es como una cálida siesta en la Costa Azul. Esta podría ser una descripción más o menos aceptable de aquel rincón en donde el tiempo se detuvo.




