por Mario Cuomo
08 de noviembre 2025
Para quienes, por estar flotando en la culpa del pasado, y en la falsa seguridad de querer combatir la incertidumbre del futuro, dejan de vivir en el presente.
Ninguno de los profetas que las diversas religiones a lo largo su historia dieron al mundo hablan de que solo puede ganarse el cielo luego de transitar por una vida de agobio y sufrimiento.
No los profetas, si algunos sacerdotes que necesitan mantener una sujeción inclinada a la gentileza de sus favores celestiales.
Todos los profetas hablan de «iluminación» o de «despertar», en el aquí y ahora, es decir, en el presente. Liberarse del tiempo. El pasado ya fue y el futuro es incierto.
La mente tiene la función de ser una herramienta útil para desenvolvernos en la vida, no para ser una fuente de ansiedad frente a un futuro inasible o de culpa respecto a un pasado invariable.
La mente es un instrumento magnífico si se usa correctamente. Mal utilizada se vuelve muy destructiva.
Dicen las antiguas corrientes de pensamiento: «la mente piensa, pero el corazón sabe». Es decir que, cuando la mente no está vagando aleatoriamente en un espacio indeterminado de interpretaciones, juzgamientos y calificaciones, cuando nuestra atención está completamente en el ahora, se puede sentir la verdadera armonía de vivir una paz no condicionada por el entorno y las circunstancias.
Se trata de dejar de estar atado a una mente que corre errante en un tiempo inexistente.